Pasaje 17

Bajemos un Cambio

BAJEMOS UN CAMBIO :: Del el 5 al 30 de abril 2009
“Cada país tiene el número de muertos en accidentes de tránsito que está dispuesto a tolerar”, dice el Consejo de Ministros de la Unión Europea. En Argentina, esa tolerancia parece ser alta: es como decir que, entre nosotros, la vida vale poco. Y decimos que vale poco porque poco se hace para evitar los accidentes graves y los casos fatales. Desde nosotros y desde el Estado.

Nos enzarzamos en la discusión de las cifras: que los muertos por año son 7000; que no que son 6000. Como si uno u otro número no fueran por si solos impresionantes, como si la diferencia de un mil menos bastara para tranquilizarnos, para despreocuparnos y no agitar más el asunto. La cuestión no es esa: la pregunta que tenemos que hacernos es ¿por qué una persona debe morir por una causa tan injusta, por una sinrazón como lo es un accidente de tránsito? NO estamos discutiendo el precio de la papa o el tomate que computa el INDEC, estamos hablando de muertos. Un muerto es algo real: 6000 o 7000 es mucha cantidad de vidas perdidas para permanecer impasibles, inactivos.

Un estudio del Ministerio de Salud de la Nación pone en evidencia que se pierden anualmente 170 mil años de vida potencial a causa de los accidentes de tránsito. Esta fatalidad le cuesta al país al menos 744 millones de pesos al año ¿Cuánta felicidad? Cuánta humanidad? ¿Cuánto amor quedan mutilados, incompletos, se van con una vida tempranamente perdida? ¿Cuánta vida joven tronchada antes de alcanzar su pleno desarrollo y obtener y dar lo mejor de si? Los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte en menores de 35 años.

Después de este repaso de diagnóstico y antecedentes, nos queda formular un ruego: “en nombre de la vida”: obras y buenas conductas. Nunca como en este caso, “obras son amores”: para que sean obras útiles tiene que ser decididas con objetividad, sin mezquindad ni cálculo político y fundamentalmente, realizadas realmente y a tiempo. Conducta ciudadana de cumplimiento de la norma y conducta estatal de hacer cumplir la ley y de sancionar por su incumplimiento a ciudadanos y a las corporaciones de transportistas.

Que este enfoque diferente de una problemática que avergüenza a los argentinos sirva para atenuar tanta muerte y tanto dolor inútil. Confío plenamente en el humor y en la capacidad de los artistas para hacer las cosas en serio.

Hugo Buisel Quintana
Secretario General de APOC


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