Pasaje 17

Pomada

Es a mediados siglo XIX en la expansiva Inglaterra y bajo los postulados de la Revolución Industrial, cuando la práctica del diseño adquirió por primera vez un rol activo en el proceso proyectual de los bienes producidos mecánicamente.

Hasta ese momento, la producción de las manufacturas estaba impregnada por los saberes del artesano, conocedor de su oficio y de las calidades de los materiales utilizados. En cambio el sometimiento al régimen de la máquina puso en evidencia la pérdida casi definitiva de muchas sutilezas de los productos artesanales en función de una mayor estandarización y masividad.



La creciente conciencia de muchos pensadores y artistas, sobre todo aquellos que eran sensibles al proceso de exclusión laboral, miseria y pésimas condiciones sanitarias y deshumanización que implicaba una industria exclusivamente enfocada al rédito económico, les hizo reflexionar también sobre el paulatino deterioro del medio ambiente y el uso abusivo de recursos, muchos de ellos no renovables que comprometían en forma radical y para siempre, el idílico paisaje de campos y ciudades. Movimientos críticos a esta situación, como Arts and Crafts, son la respuesta histórica a un fenómeno en algunos casos irreversible de destrucción de materias primas y seres vivos, que plantea desde sus inicios la frenética cadena productiva de elaboración, consumo y desperdicio.

Desde aquellos primeros signos de alarma y a pesar que los sistemas productivos han refinado métodos y tecnologías, es poco lo avanzado en conciencia pública y políticas activas sobre conceptos como los de sustentabilidad o sustitución de fuentes de energía.

A partir de una nueva concepción del diseño industrial, bajo premisas en que la preservación del medio ambiente y el respeto de la biodiversidad son prioritarias, una generación de jóvenes creadores y de emprendedores industriales revisa los viejos métodos de producción y pone en relieve el despilfarro y la escasa imaginación de la mayoría de los sistemas utilizados, inclusive aquellos que se consideran más avanzados en innovación tecnológica.

Integrado por profesionales de esta generación, Pomada hace de su práctica un ejercicio en el que lo estético no se diferencia de lo ético a partir de postulados en apariencia simples, como el de hacer de los productos diseñados, además de objetos funcionales, elementos de concientización sobre las potencialidades de los descartes industriales considerados ahora como insumos e interviniendo durante su proceso habitual de eliminación mediante un cambio de uso que les otorga una segunda oportunidad. Consignas como los de refuncionalización, resignificación y reutilización condensan las estrategias operativas de Pomada y indican su lúcida adhesión a muchos de las propuestas lanzadas a su tiempo por economistas y ecologistas atentos al uso racional de los recursos.

Cartón corrugado, papel prensado conformado en tubos y madera reciclable son algunos materiales desechables que provienen de industrias, como la gráfica, y se transforman en sillas, reposeras, bancos, estanterías, divisores espaciales y ámbitos transportables que cumplen con amplitud los requerimientos de funcionalidad, resistencia y liviandad solicitados.

Sumada a los incuestionables resultados formales, la novedosa propuesta de Pomada indaga en nuestras propias potencialidades, haciéndonos partícipes activos más que consumidores, de las posibilidades ilimitadas del hallazgo creativo y del aporte responsable.

Héctor Medici
Julio 2010
Artistas que participan en la muestra:


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